Qué defendemos

Reivindicamos la preservación de la Isla de Valdecañas frente a su destrucción. El desarrollo del complejo no sólo responde a los principios de protección ambiental, sino que ha sido el motivo por el que la zona tiene hoy valor ecológico. 

Durante décadas, el terreno estaba plagado de eucaliptos, una especie que se considera invasora, destinados a suministrar una planta de papel que nunca llegó a construirse. También se utilizaba como vertedero informal. Su valor medioambiental era escaso, al no tener presencia toda la flora y fauna que tiene la isla hoy en día a consecuencia del desarrollo residencial.

Consideramos que destruir el desarrollo de la Isla de Valdecañas supondría un verdadero ataque a la biodiversidad. La demolición sólo conseguiría regresar el terreno a un estado peor del que ya estaba cuando era un vertedero y generaría un terrible impacto para la flora y la fauna que ha repoblado el territorio.

Además, un derribo traería graves consecuencias económicas para Extremadura, generaría pérdida de puestos de trabajo y oportunidades, ahuyentaría a inversores interesados en la región y dificultaría la batalla de la Comunidad Autónoma para hacer frente a la despoblación.