Sobre Isla de Valdecañas

A principios de los años 60 se construyó el embalse de Valdecañas. En este embalse artificial quedó una isla situada entre los términos municipales cacereños de El Gordo y Berrocalejo.

Durante décadas, el terreno estaba plagado de eucaliptos, una especie que se considera invasora, destinados a suministrar una planta de papel que nunca llegó a construirse. También se utilizaba como vertedero informal. Su valor medioambiental era escaso, al no tener presencia toda la flora y fauna que tiene la isla hoy en día a consecuencia del desarrollo residencial.

En 2005 comenzó el interés por desarrollar el actual complejo. Desde el principio siempre se pensó en un proyecto con un marcado carácter de recuperación e integración ambiental, que además fue valorado como un motor de desarrollo sostenible para la zona. En 2007 obtuvo la declaración de impacto ambiental favorable, acorde con los valores ambientales y compatible con la declaración de ZEPA, y se aprobó también el proyecto de interés regional.

Tras el inicio del complejo, a partir el año 2008 los propietarios adquirieron sus casas legalmente y a precios de mercado.

Hoy, tras el desarrollo, la Isla de Valdecañas es un espacio de gran valor ambiental y su estado de conservación es un ejemplo en la ribera del Tajo. 

De las 8.000 hectáreas de zona ZEPA, el complejo ocupa 133, algo menos del 2% del total. El 90% de estas 133 hectáreas está ocupado por vegetación, zonas verdes y espacios abiertos, incluyendo 75.000 metros cuadrados de césped y más de 200.000 especies de flora como coníferas, encinas, alcornoques, pinos y olvidos que sustituyeron a miles de eucaliptos. 

Al igual que la flora, la fauna se ha multiplicado en la isla tras el desarrollo con hasta 28 especies de aves como ánsares, grullas y gaviotas, además de mamíferos como conejos, liebres, zorros, corzos y ciervos. Además, todas las instalaciones y la parte residencial cumplen con rigor los estándares de respeto al medioambiente. 

Además, la Isla de Valdecañas contribuye al desarrollo local y regional, dinamiza el territorio y ayuda a paliar la despoblación y la falta de empleo y servicios en una zona que posee graves carencias. El complejo genera 60 empleos directos y 150 indirectos y ha permitido el retorno de personas originarias de Extremadura que habían tenido que irse por falta de oportunidades. 

La Isla contribuye a la vida diaria de los municipios vecinos a través de impuestos, es autosuficiente en consumos y sus instalaciones deportivas están cedidas de manera gratuita al ayuntamiento de Berrocalejo. Todos los vecinos de la zona hacen uso de estas instalaciones de manera habitual.